Desde hace varias semanas... vamos, desde hace exactamente ocho semanas, es decir ocho capítulos, estoy enganchado a Alice, la nueva serie de HBO para Latinoamérica. Soy un consumidor acérrimo de series de televisión. El formato me encanta. En una hora, o media, puedes disfrutar de una historia bien contada, narrada con elementos propios del séptimo arte y siguiendo la tradición "folletinesca" de la televisión (tradición que, por cierto, habría que rastrear en los seriales que nacieron con el cine mudo).
No tengo mucho tiempo para ver todas las series que me gustarían. En estos momentos, por ejemplo, estoy finalizando un seminario intensivo de telenovela. Un "género" injustamente denostado. Cuando pienso que hay guionistas que deben enfrentarse a 200 capítulos con sus respectivos nudos y desenlaces, me quito el sombrero. No tengo mucho tiempo, en serio, pero en las noches del domingo, nadie me saca de casa.
Vi el primer capítulo de los trece de Alice con escepticismo. Conocía las otras series producidas por Brasil para HBO: Hijos del carnaval, Mandrake. Dos series fantásticas. Alice no ha sido menos. Desde la historia, la dirección, las actuaciones, la música, la dirección de arte... Ante productos así, tienes que analizar cualquier opinión negativa sobre la televisión. Por cierto, sepan que la mayoría de los guionistas viven de la televisión. El cine es terreno de los 'elegidos'.
No sé si han tenido oportunidad de ver Alice. Me gusta. Y me gusta porque en cada uno de sus episodios descubro algo de mi propia vida. En muchos sentidos. La confusión y las dudas que nunca te abandonan cuando decides dejar la seguridad para lanzarte a la aventura. Alice tropieza, se levanta y vuelve a tropezar. Alice fracasa, Alice no está segura de nada. Pero sigue adelante.
Esta canción, Sem mentira, de Fabio Góes, forma parte del soundtrack de la serie. No me canso de escucharla. Creo que todos tenemos episodios similares: un día despertamos con la seguridad de que podemos comernos el mundo, pero al otro día nos sentimos unos auténticos fracasados. El vídeo está muy bien realizado: incluye imágenes del storyboard con su escena equivalente.
En este otro vídeo está la canción en su contexto: el final del segundo episodio. Alice se debate entre la duda: volver a Palmas con su prometido o pellizcar el destino y quedarse en Sao Paulo. Maravilloso.
19 de noviembre de 2008
Atrapado por Alice
4 de noviembre de 2008
29 de octubre de 2008
De verdad, inagotable
Ante vídeos como éste, lo único que se me ocurre es abrir la boca y soltar un WOW enorme. Qué pedazo de país. Disfrútenlo.
P. D. Sigo aquí, ¿eh? Aunque muy ocupado, nunca los olvido...
3 de octubre de 2008
The Faith Tones
No sé qué me gusta más. ¿La estética? (imagino que para cada peinado utilizaron cuatro botes de fijador de pelo. Mínimo.) ¿El título del disco? (sugestivo, sugestivo.) No me canso de ver esta fotografía. Por alguna razón, y salvando las diferencias de época, claro está, la imagen ultra-vintage de las integrantes de The Faith Tones me hace recordar esas fotos que aún conservo de la infancia. Ochenteras. Pantalones pre-lavados. T-shirts Op. Peinado afro o curly (estilo Michael Jackson). Tennis Kelme (fondo de guitarra flamenca y la voz del locutor, voz española, españolísima: «La marca a batir»).
Por cierto, cuando finalmente me compraron los tennis Kelme, altos, con los cordones rojo sangre, empezaron a ponerse de moda los Reebook. Yo era el único en la clase de deporte que saltaba con los pies protegidos por «el mejor diseño de calzado deportivo español». Como comprenderán, terminé odiándolos.
Si alguien sabe quiénes eran estas chicas o conoce la letra de Jesus use me, por favor, por favor, por favor, escríbanme.


